Cataluña ha vivido tres días de emoción, fe y momentos inolvidables. Entre el 9 y el 11 de junio, el papa León XIV ha realizado un viaje apostólico intenso que ha dejado huella en Barcelona y Montserrat, cerrando su estancia esta mañana con una despedida emotiva hacia su siguiente etapa en las islas Canarias.
Así ha sido, paso a paso, el recorrido de unos días históricos.
La llegada y la gran vigilia de oración
El viaje comenzó oficialmente el martes 9 de junio al mediodía con una oración en la Catedral de Barcelona. El Pontífice se reunió con el Cabildo Catedralicio en la Catedral de la Santa Creu i Santa Eulàlia, abriendo formalmente la agenda catalana.
El momento más multitudinario de aquella primera jornada se vivió en el Estadi Olímpic Lluís Companys. Unas 40.000 personas se reunieron en una gran vigilia de oración llena de actuaciones musicales, testimonios personales y vídeos. El momento clave fue la llegada de León XIV en el papamóvil, dando una vuelta por el estadio antes de cerrar el acto con una oración final que conmovió a los asistentes.
De la prisión de Brians a la paz de Montserrat
Al día siguiente, miércoles 10 de junio, fue un día de contrastos y mucha carga social. El Papa comenzó la mañana visitando el Centro Penitenciario Brians 1, concretamente la prisión femenina. Allí se reunió con las internas y escuchó sus testimonios, en un gesto de proximidad muy significativo.
Más tarde, el Pontífice subió hasta la Abadía de Montserrat, donde presidió el rezo del santo rosario, se encontró con la comunidad benedictina y comió con los monjes. Al bajar de la montaña, el destino fue el corazón de Barcelona: la Parroquia de Sant Agustí en el Raval, donde mantuvo un encuentro muy cercano con la comunidad agustiniana y las entidades que realizan acción social en el barrio.
El momento más simbólico: culminación de la Sagrada Família
El gran acto central del viaje tuvo lugar ayer por la tarde en la Sagrada Família. Después de realizar un recorrido en papamóvil por las calles de Rosselló y Sardenya ante miles de fieles, el Papa presidió una misa solemne en el interior de la basílica.
El momento más importante y emotivo fue la bendición e inauguración de la torre de Jesucristo, coincidiendo exactamente con el centenario de la muerte de Antoni Gaudí. Este ha sido el momento más simbólico de toda la visita: si Juan Pablo II vio una Sagrada Família todavía en construcción y Benedicto XVI la consagró como basílica en el año 2010, León XIV ha inaugurado su torre central, culminando una de las etapas más importantes de la historia del templo.
Esta mañana, día 11 de junio, el Papa se ha trasladado al aeropuerto de El Prat para coger el vuelo hacia las Canarias, despidiéndose de Cataluña. Una visita inolvidable. ¡Viva el papa León XIV!
