Es para mí un honor servir en esta entidad, donde ya llevo más de 39 años, y haber compartido muchas de las cosas que he hecho hasta ahora.
Si tuviera que recordar mi camino en la Fundació Catalana Síndrome de Down (FCSD), diría que desde 1989 —ahora hace más de 37 años— he estado haciendo las salidas de ocio y muchos viajes. Siempre me he rodeado de mis mejores amigos y amigas, y he procurado tener muy buen rollo con todo el mundo. Hemos viajado mucho por Cataluña y también fuera: Elche (donde me compré la Dama de Elche), Benidorm, PortAventura, Valencia, Mallorca, Tenerife y Lanzarote. El único lugar al que fui cuando ya tenía diabetes fue a Gran Canaria; me hubiera gustado ir antes, pero al menos pude ir. Muchos de estos viajes los disfrutamos muchísimo cuando aún tenía a mi madre viva.
De la mano de mi madre
Entré en la FCSD de la mano de mi madre a través del servicio médico y del Dr. Corretger, que era mi pediatra en aquellos momentos. Como yo buscaba una psicóloga para mí, hablé con Beatriz Garvía. Cuando le planteé la idea, ella me dijo que buscase una fuera de la Fundación, porque sabía que yo era hijo de la presidenta y fundadora, y todos los médicos que tenía ya eran de aquí. De eso hace ya más de 39 años, y desde entonces formo parte de esta gran familia.
Las actividades que hago
Durante todo este tiempo, he participado en muchos proyectos de la casa:
- Èxit21: revista que se fundó en 2011.
- Asamblea de Derechos Humanos Montserrat Trueta: fundada en 2015.
- Otros espacios fundamentales: las clases de estimulación cognitiva, el curso de comunicación y las salidas de ocio.
Siempre que hay conferencias, actos de familias, jornadas internacionales o las charlas de «El día a día como tú» en escuelas y universidades, me gusta estar presente. En la Asamblea, además, votamos los cargos de las personas que se presentan a las elecciones y hablamos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (escrita por Eleanor Roosevelt) y de María Soledad Cisternas Reyes (la declaración de las personas con discapacidad). También seguimos los artículos de Montserrat Vilarrasa sobre sus reuniones con el IMPD. Y fue precisamente aquí donde se gestó mi incorporación a Dincat.
Miembro de la junta de Dincat
Mi incorporación a la Junta Directiva de Dincat se debe a que fui elegido por mis compañeros del Consejo de Personas de Dincat. Por eso, mi sobrino Edgar y otros miembros de la FCSD se han reunido con Dincat para organizar mi incorporación a la Junta y darme apoyo en esta nueva etapa.
En Dincat me comentaron que mi representación debe ser confidencial y que, de las cosas que se hablan en la Junta, solo se pueden compartir aquellas que afecten al Consejo de Personas cuando hagamos las reuniones del Consejo. Yo voy a la Junta de Dincat como representante del Consejo de Personas de Dincat. Dincat cuenta conmigo; oportunidades como esta se presentan una vez en la vida y no podía decir que no. Me hace mucha ilusión participar en un proyecto que hacía muchos años que quería hacer.
Eso sí, que yo no os pueda explicar detalle por detalle lo que hablamos allí no significa que os deje de querer. Os llevo y os llevaré siempre en mi corazón; para mí la FCSD seguirá siendo siempre mi casa. No quiero que os pongáis tristes ni que tengáis ganas de llorar delante de mí.
Físicamente no dejaré de venir a ninguna de mis actividades de la Fundación (la Asamblea, Èxit21, estimulación cognitiva y el curso de comunicación). Este es el compromiso que adquirí con mi hermana Katy: yo quería hacer algo importante para ayudar a la FCSD, como cuando participamos en los 40 años de la entidad o con el vídeo de «La inclusión sale a escena» que Edgar colgó en WhatsApp.
La FCSD nunca ha dejado de hacer su trabajo bien hecho. Por eso, aunque ahora mi mente tenga que estar en otro sitio a causa de esta nueva responsabilidad, yo seguiré estando con vosotros. Os he querido, os quiero y os querré siempre. Sois mis amigos y amigas de toda la vida. Se me ha girado mucho trabajo, pero nos seguiremos viendo por los pasillos y en las actividades de siempre.
