Un trabajo sobre la aceptación social del SD gana el XXI premio J.Mª Jarque

Júlia Puig Peixó, alumna del Instituto Jaume Balmes de Barcelona, ​​ha sido la ganadora del XXI Concurso Trabajo de Investigación Josep Maria Jarque sobre la persona con el síndrome de Down (SD) que organiza la Fundación Catalana Síndrome de Down (FCSD). El trabajo de Puig, bajo la tutoría de Pietat Horta Garriga y titulado “El síndrome de Down. Un análisis de cómo la sociedad vive la diferencia”, ha versado sobre la aceptación social del SD y cómo la sociedad vive la diversidad y la diferencia.

El acto de entrega del premio se ha realizado de forma telemática debido a la pandemia de la Covid-19. El catedrático de Didáctica de la Universidad de Barcelona, ​​Ignasi Puigdellívol, actuando como presidente del jurado, ha destacado que el trabajo hace una buena síntesis de los aspectos fisiológicos que afectan al SD y una posterior reflexión sobre la aportación de la escuela inclusiva.

Puigdellívol también ha reivindicado la inclusión en las escuelas: «Necesitaremos seguir trabajando por la escuela inclusiva con la intensidad que lo hizo Josep M. Jarque«.


La inclusión comienza en las aulas

Gracias a la realización del trabajo, Júlia Puig, la ganadora, ha asegurado descubrir que «actualmente las personas con SD pueden trabajar, independizarse si lo quieren y vivir una vida como la de cualquiera de nosotros«.

Actualmente, Puig está estudiando el grado de pedagogía y en el futuro quisiera cursar el máster en psicopedagogía para especializarse en la atención a la diversidad.

Katy Trias, directora general de la FCSD, ha destacado que el nombre del concurso de trabajo de investigación lleva desde hace cinco años el nombre de Josep M. Jarque (1935-2016), pedagogo y maestro que impulsó la escuela inclusiva.

Trias también ha querido mencionar la labor de Montserrat Trueta (1932-2018) que, junto con Jarque, trabajaron para la mejora de la calidad de vida de las personas en situación de discapacidad intelectual. Ambos defendían que la inclusión se inicia en la escuela.

Maite Aymerich, directora general de Currículum y Personalización de la Generalitat de Catalunya, ha destacado el papel inclusivo de la escuela: «Gracias a la escuela cambian muchas cosas fuera de la escuela«. Asimismo, también ha reconocido que “tenemos mucho margen de mejora, pero debemos ver las cosas que se están haciendo. Solo trabajando juntos podremos avanzar”.


«Todos somos únicos y especiales»

El acto de entrega también ha contado con la participación de Edgar Prat, coordinador del Servicio de Promoción Ciudadana de la FCSD, que ha explicado las líneas de acción del servicio: la Asamblea de Derechos Humanos Montserrat Trueta, la revista digital Èxit21, accesibilidad cognitiva para personas en situación de discapacidad intelectual en espacios donde se toman decisiones y la promoción de talentos. En este contexto, Prat ha afirmado que «todos somos únicos y especiales, […] en lo único que debemos ser iguales es en derechos«.

En nombre de la Asamblea de Derechos Humanos Montserrat Trueta ha intervenido Irene Pérez: «La educación debe ser inclusiva como dice el artículo 24 de la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad«. Representando a Èxit21, Quim Martí, ha destacado el libro de estilo del medio de la FCSD que contiene recomendaciones sobre cómo informar con respeto sobre la discapacidad intelectual.


Josep M. Jarque, pionero de la escuela inclusiva

Montserrat Martínez, viuda de Jarque, ha intervenido para agradecer la concesión del premio que recuerda la labor realizada por el pedagogo. Asimismo, ha afirmado que «[Jarque] estaría muy contento del trabajo realizado por Julia», la ganadora de esta edición.

Este concurso honra la memoria de Josep Maria Jarque (1935-2016), pedagogo y maestro. Dedicó su vida a preservar y dar a conocer los derechos de las personas en situación de discapacidad intelectual e impulsar activamente la escuela inclusiva.

En los inicios de su carrera hizo de maestro y fundó el primer centro ocupacional para personas en situación de discapacidad intelectual en Cataluña. De 1980 a 1987 fue jefe del Servicio de Educación Especial del Departamento de Enseñanza de la Generalitat de Catalunya donde también trabajó como asesor entre 1982 y 1999. Formó parte de la comisión parlamentaria que elaboró ​​el proyecto de la Ley de Integración Social de los Minusválidos (LISMI).

Participó en calidad de experto en la ONU y en la OCDE. En 2000 recibió la Cruz de Sant Jordi por su labor a favor de las personas en situación de discapacidad y, en 2001, la Medalla de la Ciudad de Terrassa. Desde 1999 hasta su muerte fue asesor de la FCSD.